La oración de intercesión es poderosa
Hace dos años, un hermano mío estuvo a punto de suicidarse. Empezó con un negocio en el cual le fue muy bien, tanto que decía que el dinero que ganó no sabía en que lo invertiría: De la noche a la mañana se quedó sin nada, a tal grado que ni para comer tenía.
Fue tanta su desesperación que como había comprado un seguro de vida, pensó que valía
más muerto que vivo.
Para esos días, que era Semana Santa, mi hija, su novio, una amiga de ellos, mi sobrino, (él hijo de mi hermano) y yo fuimos a Real de Catorce, una ciudad donde se venera a San Francisco de Asís, en una iglesia que ni siquiera lleva su nombre, y sin ponernos de acuerdo, mi hija, mi sobrino y yo le pedimos a San Francisco que le ayudara. Nosotros no sabíamos lo que pasaba por la mente de mi hermano, o sea el suicidarse, pero todos le pedimos por él, no porque se hiciera rico nuevamente, sino porque lo ayudara a salir adelante.
Para esto él pidió dinero prestado a un amigo para sacar adelante su negocio y ese amigo le quitó su carro en pago por la deuda que tenía con él. Ese carro lo había ganado en un sorteo entre los mejores vendedores del año y trae el logotipo de su negocio, así que todos sabíamos lo que significaba para él.
Pasó el tiempo y a mi hermano le empezó a ir un poco mejor, fue saliendo adelante con las deudas propias del negocio, contrató una secretaria, después a dos instaladores, posteriormente otros dos.
El día 4 de Octubre, que se venera a San Francisco, que no nos acordamos, él se levantó tarde y pensaba quedarse en su casa todo el día cuando recibió la llamada del amigo al que le debía el dinero y tenía su carro y le dijo que necesitaba verlo. Lo acompañó a varias diligencias y casi al mediodía le pidió que lo acompañara a su casa y ya allí, le dió las llaves de su carro, diciéndole que como estaba viendo que ya le iba un poco mejor en su negocio y necesitaba su carro (mi hermano tiene otros dos que los usa en su negocio) pues ese día se levantó con la idea de regresárselo y que confiaba en él para que le fuera pagando poco a poco, como pudiera y fuera teniendo dinero.
Mi hermano llegó a la casa de mi mamá donde estabamos comiendo mi hija, mi sobrino, mi mamá y yo y nos mostró las llaves, todos supimos sin que nos dijera que las llaves eran del carro . Mi sobrino, mi hija y yo nos platicamos durante la comida, primero mi hija que ella le había pedido en REal de Catorce a San Francisco por mi hermano, luego dijo mi sobrino que él también y al final yo asombrada también comenté que le había pedido, pero que yo le pedí que le regresara su carro, que era la seguridad de mi hermano ante los demás distribuidores que estaba mejorando, porque mi hermano a pesar de tener otros dos carros en su negocio, andaba a pie, en camión o caminaba, era su forma de acordarse que tenía que levantarse.
Nunca había sentido tan cerca un milagro, para mí fue inolvidable, que el día de San Francisco, él le entregara su carro.
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