Milagro de la reconciliación con el novio
En el año 1994, casi al finalizar noviembre, atravesaba por muchas pruebas. Oraba mucho, lo trataba como mi cuate, lo invitaba cuando salía a algún lado, o “cotorreaba” como si lo estuviera viendo.Tuve una niñez muy dura y crecí lejos de mis padres. Tenía algunas heridas en mi alma. Era adolescente cuando conocí , casi accidentalmente, a un muchacho. Era mi vecino y compañero de escuela. Nos identificamos tanto y profundizamos en una amistad, hasta que nos hicimos novios. El también había sufrida en su familia.
Eramos inmaduros pero estábamos muy enamorados. Lo demostrábamos de formas sorprendentes, no había faltas de respeto, ni rivalidad por nuestras carreras. Un día empezó una prueba para mi..no supe cómo pero terminamos. En ese momento supe cuanto lo amaba. En medio de mi tristeza mencionaba a Dios pidiéndole que me ayudara. Me dirigí a la iglesia, escuché dos misas seguidas…………. en la segunda exclamé la oración del padre Nuestro como nunca antes lo había hecho. Al rezar “hágase tu voluntad” tenía un gran sentimiento. me incliné suplicando me diera fuerzas para aceptar su voluntad si él no era para mí y que me ayudara a olvidarlo, pero que si él era para mi me diera una prueba. Al terminar la misa me dirigí a mi casa llorando, pero más serena y llena de confianza ya que cualquiera de las dos cosas que yo había pedido me iban a hacer bien. Al llegar a una esquina veo a mi novio en su coche, con la cara deshecha de haber llorado. Se acercó, me pidoó perdón y me solicitó me casara con él.
No abortar: la decisión
Quedé embarazada sin casarme, mi novio al saber que estaba embarazada me abandonó, la mamá de él me aconsejó que fuera a u
na clínica para abortar, finalmente ella también lo había hecho con el consentimiento
de su esposo, yo salí espantada de su casa y le agradecí a Dios el hecho
de conocer como era en realidad la familia de mi novio con el que me
pensaba casar más adelante.
Mi forma de pensar acerca de la vida y de los abortos no permitió que yo cometiera esa estupidez; decidí tener a mi hijo y hoy vivimos los dos solos, pero felices, he tenido en mi hijo grandes satisfacciones, he decidido no casarme ni unirme a alguien hasta encontrar la persona adecuada, aún soy joven y sé que si yo o mi hijo necesitaremos en un futuro de una persona cerca de nosotros Dios sabrá en que momento enviarlo.Rocío


