Luchar por el matrimonio por medio de la oración
Mi caso fue ya hace 9 años, mi esposo y yo teníamos problemas de matrimonio, él tenía una relación con una mujer fuera del hogar y teníamos dos pequeñas niñas una recién nacida y una de 2 años, razón por la cual no podía estar muy pendiente de salir con él, discutíamos mucho, fue cuando conocí la MISERICORDIA DE DIOS. Orar sin desánimo una y otra vez a LA MISERICORDIA DIVINA pidiéndole que todo fura como al principio con un amor bello y puro, una noche me quedé dormida viendo un comercial y soñé que estaba en mi sala vestida de blanco y que mi esposo se paraba a mi lado también vestido de blanco, pero lo más hermoso fue que llegaba JESUS y se paraba en medio de los dos, desperté muy emocionada, lo asombroso es que estaban pasando el mismo comercial como si el tiempo no pasara. Ese fue el final de toda mi dolorosa relación matrimonial, hoy tenemos 13 años de casados y él no me ha vuelto a engañar, somos muy felices y nos amamos como si el tiempo no pasara.
Dios da aceptación de la muerte del padre
Mi padre murió hace 3 años y yo no podía aceptar su muerte. El estuvo lejos de nosotros y muy distanciado porque mis padres se divorciaron, yo no alcanzaba a comprender muchas cosas de la vida y eso era asunto de gente adulta .
El murió a la edad de 56 años y yo tengo ahora 34 años . Ya toda una mujer y aún así no quería aceptar la muerte de mi padre,y no quería ver a nadie y no saber nada de la vida y yo soy madre de familia de 3 niños y quería dormir y no querer nada con la vida. En el transcurso de unas semanas mi cuerpo ya estaba débil, cansado. Y pensaba en mi padre y soñaba con él, y me dije: Perdón Señor por pensar en mi solamente mientras hay gente que me quiere y no quiere verme así.
En un cerrar y abrir de ojos, vi un ángel muy grande junto a mí y extendiéndome sus manos y acercándoce a mi. Una luz muy linda me iluminó y cerré mis ojos y cuando los abrí ya no
estaba. Así fue que me resigné para con mi padre y seguí adelante orando por él.
María es nuestra madre
Quiero dejar testimonio para todos los que - como yo - sólo recurren a Jesús y a su madre María en los momentos difíciles. En el año 1999 mi madre enfermó gravemente y comencé a rezar a Jesús Misericordioso.
Yo, la que iba poco a la Iglesia y rezaba aún menos, me había olvidado de las buenas enseñanzas cristianas que me habían inculcado en mi familia desde pequeña.
Pero aunque en un rincón muy pequeño de nuestro corazón guardemos a JESUS y a MARIA y sólo lo llamemos en los momentos difíciles, EL siempre nos responde.
Mi madre murió el día de la Ascensión y víspera del día de María Auxiliadora.
Cuando llamé a un sacerdote amigo de la familia me dijo “no sé si darte el pésame o el pláceme. Este ha sido un gran día para tu madre y seguramente ahora está con DIOS en el cielo.Es un regalo que EL hace a las almas buenas”.
Algunos meses más tarde, un libro me llamó la atención en una librería católica, sobre las apariciones de Medjugorje. Desde ese momento, he leído cuanto pude sobre ella, he regalado estos libros a mis amigas más queridas, todos los 25 leo sus mensajes y los transmito por Internet a todos mis amigos en la Fe.
También, por su intercesión, aprendí a rezar el Rosario, y es mi más
grande consuelo. Tengo un Rosario traído desde Medjugorje que me acompaña a todos lados y lo rezo en todas las ocasiones: las buenas y las otras.
Pido a veces por sanaciones de personas que ni siquiera conozco, pero como dice la Virgen, hay que rezar por aquellos que aún no conocen el amor de Dios.
Por último, quiero contarles que a 300 km. de donde vivo se encuentra el Santuario de la Virgen del Rosario de San Nicolás. Cada vez que tengo oportunidad de ir, la visito y traigo agua de su manantial, la cual reparto entre amigos con algún problema físico o enfermedad.
Personalmente, ya me he quemado tres veces mi mano izquierda, con
quemaduras muy profundas. La primera vez fui a la atención médica pero el dolor era insoportable y no pasaba. Tomé el recipiente con agua de la Virgen y rocié la mano con ella: el dolor me calmó de inmediato, no tuve secuelas, no me ampollé y mi piel está recuperada, sin marcas de ninguna clase. Es su amor bendito y nuestra Fe en ella la que nos ayuda. Las otras dos ocasiones en que sufrí quemaduras, mi remedio infalible fue su Agua Bendita.
Tuve otras oportunidades en que pedí su auxilio y me ayudó.
En su advocación como María del Rosario de San Nicolás, hasta logré
completar un trámite administrativo que me habían asegurado que no lo hiciera porque no tendría éxito.
¿Cómo hice..? Sólo llevé puesta en mi cuello una medalla de la Virgen y
ella me facilitó todos los trámites. En 40 minutos más o menos completé
una gestión por la cual a la gente del interior la rechazaban en Buenos
Aires.
Sólo soy una agradecida a DIOS por ser tan bueno conmigo. El día que perdí a mi madre en la tierra, EL me dio, en cambio, a la madre de nuestro JESUS para el resto de mi vida.
Amén.
Argentina
El Rezo del Rosario libra de asesinar
Te cuento que soy de Colombia y mi vida empezó a cambiar después del 19 de enero de 1999 a las 13:25 horas cuando un fuerte terremoto nos sacudió. Los muertos fueron 1185 y los heridos se acercaron a los diez mil.
Yo vivía en un segundo piso y existía un tercer piso. Cuando empezó el terremoto todo comenzó a caerse, la plancha se agrietó y el tercer piso se vino abajo. Quedé atrapado en el segundo piso, me rescataron y no tuve un solo rasguño. Mi familia (un nene de 5 y una nena de 3 años en ese entonces estaban con su mamá en casa de los padres de ella), la casa se les cayó, mi hija quedó atrapada pero igual se rescató, aún recuerdo cómo le temblaba su mentón cuando me preguntaba: papi que pachó!!
Mi trabajo se reiniciaba a las dos de la tarde, cuando corrí luego a mi oficina, todo el edificio se había derrumbado, allí quedaron muertos 19 compañeros, se rescataron 21 heridos, los demás lograron salir en cuestión de milésimas de segundos.
Mi vida digo que cambió desde allí, porque ví mucho dolor pero tambien ví la solidaridad de la gente del mundo entero.
Me propuse cambiar mi agitada vida y por eso cambié de ciudad, aquí en esta nueva empecé a visitar templos en acción de gracias. Unas señoras que hacían el Santo Rosario diariamente me acogieron y aprendí a hacerlo con mucha devoción, a través de él he ganado mucho y he podido dejar atrás muchas cosas malas.
En nueve años nunca fuí feliz en mi hogar. Pedí en la oración que se me revelara quien era mi esposa hasta que la descubrí que salía con un compañero de mi oficina. Los atrapé en mi propia casa, les apunté con mi arma y estuve a punto de dispararles pero una voz muy dulce me decía ¡no lo hagas, no valen la pena, tú vales más!.
Hace un año que soy separado, tengo una buena relación telefónica con mis hijos. En un año solo los he visto dos veces. Esa idea de asesinar poco a poco la he logrado apartar de mi mente y cada vez que me encuentro a aquel compañero, la misma voz se manifiesta.
En mi cuarto tengo en un altar a Jesucristo Crucificado y a la Virgen de Fátima.
Los santos interceden por un maestro
Hola amigos - soy brasileño - vivo en Campinas, cerca de São Paulo. El día 12 de marzo de 1999 me sentía muy desesperado por estar desempleado y cansado de buscar trabajo. Tenía 45 años, en esa edad es muy raro lograr trabajo y además en Brasil que vive días muy duros en su economía y con tantos problemas sociales.
En mi infancia estudié por solo un año en un colegio Marista y tuve conocimientos sobre el Beato Marcelino Champagnat, el fundador de la congregación Marista en Francia, y que hoy está presente en muchos países. El 6 de junio de 1999 el Beato Marcelino fue pr
oclamado Santo por el PAPA Juan Pablo II.
Poco después estaba en mi casa muy triste y sin esperanzas de lograr pagar mis cuentas y la situación estaba
terrible, cuando llamó el teléfono y mi esposa me dijo que era de una escuela que me llamaba a dar clases en aquel día por cuestión de urgencia pues no tenían maestro para muchas clases. Esa escuela es pública (eso es mantenida por el gobierno). Dije que no podía pues había estado buscando informaciones sobre trabajar como maestro y habían dicho que no podría por estar con mis graducaciones incompletas de la universidad y eso realmente era verdad…
Me contestaron VENGA PARA CONVERSAR MAESTRO…
Eso me llenó de esperanzas y fuí a la escuela.
Resumiendo:empecé a dar clases, a las primeras semanas muy pocas pero en cuestión de meses ya no tenía tiempo para nada de tanto trabajo que me ofrecían de nuevas clases.
Así las cosas se arreglaron en ese año que empezó duro y hoy soy maestro de un colegio y me ayuda a mantener mi familia.
Parece que San Marcelino Champagnat nada tuvo que ver con eso ¿si? Mira: la dirección de la escuela que me llamó por la primer vez se llama BEATO MARCELINO CHAMPAGNAT y está situada adelante un ex-seminario de formación de sacerdotes que se llamaba SEMINARIO DA IMACULADA. PARA terminar, cuento que nuestro querido Santo Champagnat tuve una vida dedicada a María y a la educación de los jóvenes en especial la formación cristiana. No creo en coincidencias, creo en la bondad de Dios en permitir que un hijo tan bondadoso que llegó a ser Santo hizo su intercesión a la Virgen María y a Nuestro Señor Jesús a que ayudase a un hijo que necesitaba algo para seguir su vida con dignidad y esperanzas de un futuro bendito de los hijos y de todos los jóvenes de Brasil. Que las bendiciones Divinas se operen a cada segundo en tus vidas y viva San Marcelino Champagnat, el santo de la educación de los jovenes…
Pidiendo trabajo a la Virgen María
En el mes de abril del año pasado concurrí al Santuario de la Virgen del Rosario solicitando salud y trabajo para mi familia. Tengo un hijo de 19 años que terminaba la escuela secundaria con un panorama laboral más que sombrío. El 17 de Octubre y con el objeto de continuar sus estudios universitarios, se presenta en una Empresa a los fines de hacer prácticas laborales no rentadas y cerciorarse que verdaderamente esa es su vocación.
A los 3 días de haber ingresado lo envían a hacer un curso que paga la Empresa.
A fines de Noviembre cuando termina el colegio secundario le preguntan si tiene interés en continuar trabajando, que se encuentran sumamente conformes con su desempeño y que
tiene el perfil que necesita la Compañia, así continúa hasta el 30 de marzo del presente año en donde le proponen efectivizarlo con muy buen sueldo.
La oración de intercesión es poderosa
Hace dos años, un hermano mío estuvo a punto de suicidarse. Empezó con un negocio en el cual le fue muy bien, tanto que decía que el dinero que ganó no sabía en que lo invertiría: De la noche a la mañana se quedó sin nada, a tal grado que ni para comer tenía.
Fue tanta su desesperación que como había comprado un seguro de vida, pensó que valía
más muerto que vivo.
Para esos días, que era Semana Santa, mi hija, su novio, una amiga de ellos, mi sobrino, (él hijo de mi hermano) y yo fuimos a Real de Catorce, una ciudad donde se venera a San Francisco de Asís, en una iglesia que ni siquiera lleva su nombre, y sin ponernos de acuerdo, mi hija, mi sobrino y yo le pedimos a San Francisco que le ayudara. Nosotros no sabíamos lo que pasaba por la mente de mi hermano, o sea el suicidarse, pero todos le pedimos por él, no porque se hiciera rico nuevamente, sino porque lo ayudara a salir adelante.
Para esto él pidió dinero prestado a un amigo para sacar adelante su negocio y ese amigo le quitó su carro en pago por la deuda que tenía con él. Ese carro lo había ganado en un sorteo entre los mejores vendedores del año y trae el logotipo de su negocio, así que todos sabíamos lo que significaba para él.
Pasó el tiempo y a mi hermano le empezó a ir un poco mejor, fue saliendo adelante con las deudas propias del negocio, contrató una secretaria, después a dos instaladores, posteriormente otros dos.
El día 4 de Octubre, que se venera a San Francisco, que no nos acordamos, él se levantó tarde y pensaba quedarse en su casa todo el día cuando recibió la llamada del amigo al que le debía el dinero y tenía su carro y le dijo que necesitaba verlo. Lo acompañó a varias diligencias y casi al mediodía le pidió que lo acompañara a su casa y ya allí, le dió las llaves de su carro, diciéndole que como estaba viendo que ya le iba un poco mejor en su negocio y necesitaba su carro (mi hermano tiene otros dos que los usa en su negocio) pues ese día se levantó con la idea de regresárselo y que confiaba en él para que le fuera pagando poco a poco, como pudiera y fuera teniendo dinero.
Mi hermano llegó a la casa de mi mamá donde estabamos comiendo mi hija, mi sobrino, mi mamá y yo y nos mostró las llaves, todos supimos sin que nos dijera que las llaves eran del carro . Mi sobrino, mi hija y yo nos platicamos durante la comida, primero mi hija que ella le había pedido en REal de Catorce a San Francisco por mi hermano, luego dijo mi sobrino que él también y al final yo asombrada también comenté que le había pedido, pero que yo le pedí que le regresara su carro, que era la seguridad de mi hermano ante los demás distribuidores que estaba mejorando, porque mi hermano a pesar de tener otros dos carros en su negocio, andaba a pie, en camión o caminaba, era su forma de acordarse que tenía que levantarse.
Nunca había sentido tan cerca un milagro, para mí fue inolvidable, que el día de San Francisco, él le entregara su carro.
María nos lleva a su Hijo Jesús
Yo soy devota de María, en especial bajo la advocación de Ntra. Sra. de la Medalla Milagrosa.
Fui educada en la religión católica pero no soy, ni de lejos, una persona de la que pueda decirse que es muy religiosa y mucho menos fanática.
Sin embargo, las veces que oraba yo no me atrevía a invocar a Jesús.Nunca me pregunté el porqué, ni siquiera era consciente de ello. Simplemente, prefería acudir a María.
Hace pocos meses ingresé a un grupo espiritual durante el cual se suele dedicar tres minutos a imaginar el rostro de Jesús.
Este pequeño ejercicio me resultó muy difícil y hasta enojoso para mí las primeras dos veces.
Sin embargo, la tercera vez logré concentrarme y, para mi sorpresa, en lugar de ese retrato “tan vendido” (un Jesús muy blanco, de ojos azules y con cabello rubio, largo y ondulado) apareció en mi mente un Jesús de piel bastante morena, ojos oscuros y cabello negro relativamente corto. Además no era sólo su rostro. Estaba de cuerpo entero y vestía una especie de “chilaba” color marrón. Yo sentí mucha aprehensión. Pero me atreví a mirarlo a los ojos porque, a pesar de mostrarse muy serio, estaba en una actitud de espera.
En ese momento ví que abría sus brazos como invitándome a un abrazo y ya no dudé más. Me le acerqué, nos abrazamos y sentí la más maravillosa sensación de felicidad, de comprensión y, sobre todo, de amor.
No sé porqué, pero de inmediato “supe” que era Jesús y que habían desaparecido todos los temores que me impedían comunicarme con Dios directamente.
En cuanto salimos de la reunión, le comenté lo anterior a la persona que me había invitado a ese grupo y le dije que pensaba seguir asistiendo por esos minutos de meditación exclusivamente.
A ella le llamó la atención porque me conoce muy bien y porque había visto que yo no era capaz ni de tener a la vista un crucifijo.Para mí una cruz sigue siendo el equivalente de una silla eléctrica, de una guillotina, de una inyección letal… En fin, de los distintos medios de ejecución de un reo que habrían podido corresponderle a Jesús si hubiera venido a la Tierra en épocas
posteriores. En tal caso, ¿llevaríamos una silla eléctrica colgada del cuello?
Por eso, a raíz del primer día en que ese ejercicio hizo consciente mi aprehensión hacia Jesús, yo reemplacé todos los crucifijos que había en casa por la réplica de un ícono bizantino y aún así lo puse detrás de una puerta donde casi no se veía.
Cabe acotar que la imagen que “apareció” en mi mente ese tercer día no se asemeja tampoco a la imagen de ese Jesús bizantino.
Ese mismo día por la noche, cuando cerré los ojos para intentar conciliar el sueño (padezco de insomnio crónico), lo primero que “vi” fue el rostro de Jesús, ese que nunca antes había visto ni imaginado.
Estaba re-creando la experiencia cuando, de un momento a otro y por unos pocos segundos, se “entrometió” mi Madre María, en la advocación de Ntra. Sra. de la Medalla Milagrosa.
Yo desvié mi atención hacia ella y vi en su rostro la expresión de una gran dulzura y como de “deber cumplido”.
También me llamó la atención el color de los rayos que me ofrecía en sus manos. No era el color del oro normal ni el que utilizan para las imágenes religiosas. Era un color de oro extraordinario; nunca antes ni después visto por mí.
Me quedé observando y pensando precisamente en lo raro de ese color dorado, cuando sus rayos se iluminaron de repente con una luz tan intensa y absolutamente blanca que resulta difícil describir. Duró solo un segundo e intenté retener su imagen pero mi Madre María desapareció. No he vuelto a “verla”.
Yo soy una persona muy racional y bastante escéptica en relación con este tipo de fenómenos.
No tengo explicaciones válidas: yo no estaba en ese estado de semivigilia en el que los sueños se confunden con la realidad; no padezco de ningún tipo de alucinaciones ni delirios místicos; ese día ni siquiera había pensado en María…
No puedo explicarlo. Solo sé que sucedió, que fue real y que María no sólo me reconcilió con Jesús sino que, además, vino a decírmelo.
Todavía sigo recurriendo a Ella en primera instancia pero ya no temo hablar con Él.
Jesús salva en un accidente
Mi nombre es Rosy y soy mexicana. Yo tuve una experiencia muy hermosa.
Hace más o menos 8 años tuve un gran accidente. Mi pareja y yo íbamos a un casino en las Vegas y tuvimos un accidente muy fuerte. El auto en que íbamos quedó completamente destrozado. El tuvo una pequeña herida en su rodilla pero yo perdí el conocimiento casi por 4 horas y ya los médicos me daban por muerta.
Pero se me apareció nuestro Señor Jesucristo y me tomó la mano diciéndome “tú volverás de nuevo a la vida, tienes que seguir viviendo porque todavía no es tu tiempo” y después, poco a poco, se fue alejando pero en el momento que estuve platicando con nuestro Señor Jesucristo tambien estuve platicando con mis papás, ellos viven pero tenía 7 años de que no los miraba.
Cuando desperté yo no tenía nada, ni heridas. Los médicos no entendían que es lo que había pasado por que supuestamente yo estaba al borde de la muerte. Yo le doy gracias a Dios por haberme mandado a su Hijo y haberme salvado.
Una niña pide a la Virgen de la Natividad
Me llamo Deyanira, soy estudiante de Derecho. Cuando era niña, tendría unos 10 años y no dejaba de chuparme el dedo. Este hábito lo empecé cuando era muy pequeña,mis padres me decían que no me chupara el dedo. Hasta llegué a echar en mi dedo sávila, chile y hasta llegaron a vendármelo para que dejar de chupármelo en las noches.
Una de las tantas vacaciones visitamos Tixtla Gro. Fuimos a visitar a una tía. Ahí la patrona es la VIRGEN DE NATIVIDAD. Entramos a su iglesia que a pesar de ser sencilla, conforme uno se va acercando a mirar la imagen de la Virgen se siente un amor y una sensación como si Ella estuviera viva. Ese día mi padre me dijo que le pidiera a la Virgen que dejara de chuparme el dedo con mucho fervor; así lo hice. Recuerdo que primero platiqué con Ella y luego le pedí ese milagro, subimos hasta el altar de la Virgen de Natividad y le di un beso y me persigné.
Desde esa fecha mi vida cambió: dejé de chuparme el dedo en un día cualquiera, hasta descubrir el milagro concedido por la Virgen de Natividad logrando así aumentar mi fe y amor por ella.
El motivo por el que me decidí a contar esta historia real, es para invitar a las personas a que crean en el PODER DIVINO de Dios TodoPoderoso.
Gentileza de www.sagradoweb.com

