Entregar el hijo al cuidado de María

El 1° de Julio del 2002, luego de 9 meses de embarazo di a luz a un hermoso niño, que pesó 3,650 kg y midió 52cm. El parto fue normal, el pediatra que lo recibió dijo que era un niño completamente sano.
Pero a la mañana siguiente vino a mi habitación el Jefe de Pediatría de la
Clínica y me dijo que el bebé estaba en incubadora, ya que le habían
diagnosticado Taquipnea Transitoria del Recién nacido, problema que se presenta solo en niños prematuros o de bajo peso (mi bebito no tenía ninguna de estas características). Me puse muy nerviosa y el médico me tranquilizó diciendo que esto era muy común y que con 2 a 3 días en
incubadora este problema desaparecía.
Al día siguiente, a la 10 de la noche, hora en que daba de lactar a mi hijo en la sala de recién nacidos, mientras estaba acariciando su piernecita el bebé comenzó a llorar y no paró. Lloró hasta que se puso morado y la enfermera a cargo me dijo que me fuera a mi habitación. Yo de 4 zancadas subí al 4to piso, donde está mi habitación y gritando desperté a mi mamá, quien me acompañaba. Le dije que mi hijo se moría, ella recién despierta no entendía lo que pasaba, pero me dijo lo único que podemos hacer es rezar. El Jefe de Pediatria entra a mi habitación y nos dice que el bebé estaba muy grave, que el pulmón se le había “roto” y se fue.
Yo casi me vuelvo loca, pero primero estaba la vida de mi hijo y luego la
mía; asíi que comenzamos a rezar el Rosario de la Virgen de Fátima, el de la Divina Misericordia, el de la Liberación y todos los rezos que en ese
momento nos acordábamos.
En un momento le digo a mi mamá: “quisiera tener la fe que tienen algunas personas para confiar que Jesús a través de su madre, la Virgen María, me va a salvar a mi hijo, así como cuando dejas a tu hijo en el colegio y sabes que cuando vayas va estar bien”. Brotaron de los labios de mi madre estas palabras sabias: “O.K. ya rezamos por el bebé y el va a estar bien, ahora rezale a la Virgen para que te dé esa fe que tanto pides”. La verdad que en esos momentos no podía más que pensar que mi hijo se moría.
Afuera de la sala donde estaban operando a mi bebito, sentí en mi corazón la necesidad de entregar a mi hijo a Virgen María y con estas palabras se lo entregué: “Virgencita, tú que eres mi madre adorada te entrego a mi bebito, asi como una madre lleva a su hijo al colegio sin preocupación sabiendo que cuando lo recoja estará bien, asi te entrego a mi hijo para que me lo sanes y me lo regreses sanito”.
Luego de una intervención de 2 horas, salió el doctor y me dijo que mi hijo estaba grave pero fuera de peligro.
No tengo la menor duda que la sanación de mi hijo fue un milagro. Ahora es un precioso niño rebozante de alegría y salud. No ha vuelto a tener problemas bronquiales ni de los pulmones.
Pero la Virgen se encargó de hacer otro milagro que fue el que toda la comunidad en donde vivo La Punta - Callao (Perú) se uniera en rezos pidiendo por la salud de mi bebito, hasta gente que no conocía.
Sandra

Por intercesión de san Benito

Quería dar mi testimonio..tengo un hermano que tenía sarcoma en partes blandas ( cáncer). Se le declaró por un golpe por jugar al fútbol.
Se le había inflamado una pierna, había tomado hasta un riñón.

Los médicos ya no sabía que hacer. Querían cortarle la pierna. No quise porque era tan grande la fe que tenía, que sabía que iban a cometer un error los médicos.
Le pedí a Dios por intercesión de san Benito abad que no permitiera que le corten la pierna, que lo tocara a mi hermano.

Grande fue mi sorpresa al ver que los restos de la vela era una pierna.
Gracias a Dios, él está bien con los tratamientos de quimioterapia que le hicieron.
Zunilda

Peligros en el parto

Al nacer tragué la placenta y estaba en estado de coma. Decían que iba a morir.

Una enfermera muy devota de san Martín de Porres me tomó y me ofreció pidiéndole que me salvara.
Yo no había podido llorar y la enfermera con su boca había tratado de aspirarme.

De un momento para otro he podido expulsar lo que me atragantaba y volver a la vida.

Rezar pidiendo tener un hijo

Yo soy una persona que siempre creía que los hijos los tenían las mujeres sin dificultad, así llegué a expresarsélo un día a mi madre. Cuando me casé y pasó el tiempo sin poder concebirlos, como lo esperaba, mi desesperación llegó a tal grado que me preguntaba ¿por qué Dios? ¿por qué no puedo tener bebés?.
Para mi tormento veía los programas de televisión donde aparecían bebés tirados en la basura, abandonados en la calle y me entraba un profundo sentimiento que no podía contener y soltaba el llanto.
Después de varios tratamientos sin resultado, un 25 de diciembre al contemplar el nacimiento abracé muy fuerte a dos imágenes del Niño Dios que estaban allí. Llorando supliqué que, por favor, me enviara un bebé.
En el mes de enero siguiente, al hacerme el chequeo normal, grande fue mi sorpresa que
estaba embarazada ¡gracias Dios mío! ¡gracias¡. Ahora tengo 2 niños.

Entregarse a Dios en el sufrimiento

En abril del año 2001 tenía 5 meses de embarazo y mi médico me envió hacer una ecografía. El radiólogo que la practicó me dijo que el feto no tenía el tiempo que decía mi médico, que mi bebé traía un retraso de crecimiento intrauterino debido a tres posibles causas: constitución (por ser los padres de estatura mediana), algún problema en el cordón umbilical o el más grave de todos un problema genético. Mi médico se inclinó por la última posibilidad, nos diagnosticó varias cosas: retraso mental, malformaciones físicas y posible muerte del bebé en el momento de nacer. Nos aseguró que la placenta no iba a aguantar y que máximo a los 6 meses de embarazo debía sacarme el bebé y nos insistió en que debíamos informanos sobre el plan canguro. Además el bebé debía llevar durante un tiempo un cilindro de oxígeno. Recurrimos a 4 médicos más y el diagnóstico fue el mismo.

Desde ese momento mi vida se complicó. Mi matrimonio se dañó, tuve que separarme cuando me enteré que mi esposo tenía amante.

Tenía 7 meses de embarazo y asistía a exámenes 2 o 3 veces a la semana, todos eran negativos.
Tristemente, en ese momento me acordé de Dios, tuvo que pasar esa situación tan delicada para hablarle e implorarle que tuviera compasión de mi bebé y de mi. Mi esposo no volvió a acordarse de nosotros, mi dolor fue más grande. Estuve en terapia psiquiátrica, pasé muchas necesidades porque no tenía trabajo. A los 8 meses, en mi cara se reflejó una parálisis facial, la boca me quedó en la mitad de la mejilla derecha y el ojo izquierdo quedó abierto. Le dije “Dios te ofrezco la deformación de mi cara a cambio de la salud de mi bebé”.
Durante ese último mes de embarazo los médicos le diagnosticaron a la bebé (ya sabíamos que era niña) hipotelorismo, es decir, traía las cejas unidas y húmero corto o brazos cortos.
Dios empezó a hablarme a través de mi hija, aún en la barriga sentía que iba a nacer bien y cuando me dolía el oído a causa de la parálisis yo sentía que mi bebé me acariciaba desde adentro con la manito, era hermoso. Llegó el día -1 de julio de 2001, 6:50 de la mañana- nació Paula Andrea a los 9 meses de embarazo, parto normal, sin deformaciones ni retrasos y como todo lo que viene de la mano de Dios nació hermosa, no necesitó de incubadoras ni hubo necesidad de dejarla hospitalizada. Ahora, ya tiene 15 meses y casi camina, es la bendición más grande de mi vida y de mi familia. Siempre que la miro veo la inmensa misericordia y el poder infinito de mi Padre Celestial, y no me canso de pedirle perdón por haberme acordado de El en la dificultad. Cuando mi hija sonríe me sonríe Dios. Al mes y medio de ella nacer me llamaron a trabajar en una entidad del gobierno. Este trabajo fue la terapia para mi cara, a los tres meses me recuperé en un 95% .
Mi matrimonio lo dejé en manos de Dios pero El me ha hablado y tengo la convicción que su voluntad es que seamos de nuevo una familia unida en oración.
Liliana

Dios conduce hacia la cura médica

En Julio del 2002 tuve que entrar a ver una autopsia obligada por mi trabajo. No esperaba ver lo que vi (un joven que se había suicidado). Entré inmediatamente en shock y caí al hospital. Por 3 meses entraba y salía del hospital con un dolor terrible de cerebro y los doctores sólo me daban pastillas para dormir y nada para el dolor. Me dijeron que mi cerebro estaba inflamado y que mis nervios eran como cables de la luz pero sin protector, estaban pelones y cuando chocaban uno con el otro yo tenía ataques de pánico y me entraba una ansiedad tremenda que me daba por aventar todo lo que estuviera a mi alcance. Era un miedo tremendo. Pensé que me iba a morir, pero me sostenía mi madre.
Imploraba a Dios que me quitara ese dolor, que yo sin dolor me encargaría de curar mis ansiedades y mis nervios, pues no dormía ni de día ni de noche porque cada vez que cerraba mis ojos veía el cuerpo sin vida de este muchacho, incluso después de mucho tiempo podría descifrar los tatuajes que traía en el cuerpo. Le dije a mi Dios: “curame Señor o ya de plano llevame contigo, pero si todavía tengo algo que hacer en este mundo, por favor, iluminame para saber que quieres decirme, ¿qué hago?” . Después de casi 3 semanas se iluminó mi mente y me acordé de una prima lejana que tengo en Chihuahua, México, que es doctora. Le llamé y le platiqué todo lo que había pasado. Me recetó unas pastillas para dormir, unas para la ansiedad, unas para tranquilizar y unas inyecciones para los nervios. En lo que empezó a entrar el líquido, mi dolor desapareció.
A partir de ahí empecé a dormir, a comer y darle gracias a Dios porque me dio el alivio que tanto le pedí, pero sobre todo porque me dijo con eso que tengo que valorar la salud, la vida, a mi madre, al prójimo, etc. y sobretodo me hizo entender que sin El no somos nada, fue cuando yo le entregué mi vida que El me cambió.
KARLA

Emanuel es curado de derrame cerebral

En las vacaciones de Julio, a Emanuel, el novio de mi hija, le dio un derrame cerebral con 24 años de edad.
Esa tarde había ido a la iglesia por una celebración especial y cuando regresé a mi casa parecía no haber nadie. Llegué y me esperaba mi hijo menor (19 años) que me dió la triste noticia, sólo esperaba mi regreso.
Nos fuimos en la camioneta rápidamente al Hospital de la U.C., mi hijo me recomienda conducir con calma, que todo estará bien y que mientras me esperaba sólo en la casa había tomado la Biblia para leerla y la página abierta al azar decía que Emanuel significaba Dios con los hombres.
Los Médicos dieron un 5 de posibilidades de vida, y que de resultar cierto sería con secuelas neurológicas. Hicimos una cadena de Oración desde el Norte hasta el Sur de nuestro país, a través de familiares, grupos de oración, religiosas, parroquias, amistades, etc. Los médicos esperaban localizar el coágulo para provocar un ataque de trombosis controlado, pero esto nunca llegó a suceder porque a los doce días mi hija llama y me dice que a Emanuel lo dieron de alta y que no tiene nada.
Han pasado dos años y medio, gracias a Dios y a la Santísima Virgen él está sano, casado con mi hija y esperando su primer hijo. Soy una ferviente devota de la fuerza de la oración y especialmente del Santo Rosario. Doy gracias al cielo por la bendición de la fe que profeso.

Curación de fiebre tifoidea

En el año 2000 nació mi hija Michelle en el Distrito federal. Nos fuimos a vivir a casa de mi suegra en Veracruz. El clima no le hacía bien a mi hija sin embargo mi esposo trabajaba ahí.
El sábado de Gloria mi hija se puso grave a causa del clima y del agua que consumíamos. Tenía temperatura y no se la podían quitar. Pasaron varias horas y seguía igual.
Para ir al médico eran dos horas de camino y como era día festivo no había transporte.
Cuando ya tenía convulsiones la encomendé a Dios y a san Pedro de Verona. Le pedí que la compusiera, que era un día de resurrección y que no se la podía llevar.

En tres horas más llegué al médico y le hicieron mil cosas a mi hija. Me dijo el doctor que era un milagro puesto que tenía fiebre tifoidea a causa del agua. Griselda.

Curación de cáncer de garganta

Bueno, la verdad quisiera ser sincera para decirles que no soy una cristiana plena, en el sentido de que no voy casi nunca a misa, pero reconozco que solo es flojera, dejación o pueden ponerle ustedes el calificativo.
Pero, a pesar de eso en mi familia, sobretodo en mis padres siempre ha existido la fe y la cercanía con Dios.
Solo quisiera contarles muy brevemente, lo que le ocurrió a mi Padre hace un tiempo atrás. El es un hombre de más de 70 años, muy devoto a San Sebastián ( el chavita le dice con cariño ) y a nuestro Señor Jesucristo.
A mi padre le detectaron un cáncer a la garganta el cual lo tuvo hospitalizado casi 5 meses en Santiago.
Todos sufrimos mucho por aquella enfermedad, lo primero que pensamos fue que se moriría tal vez en poco tiempo. Soy la menor de tres hermanas y sufrí mucho. En medio de ese dolor me acerqué a Dios, aprendí a rezar el Rosario, visitaba la Iglesia y le pedía a Dios que salvara a mi
padre…..
Pasó el tiempo luego de una fuerte reacción al tratamiento mi padre se fue recuperando poco a poco…
Hoy con la Gracia de Dios y la Virgen está con nosotros, bien, sin secuelas de cáncer y de alta.
Yo no puedo mas que agradecer a Dios por todo lo que ha hecho por mi padre y por toda mi familia….Sonia.

Curado de un derrame cerebral por intercesión de san Juan Diego

El día primero de agosto del año en curso, unos días después de que canonizaran a san Juan Diego hizo un milagro.
Un sobrino estando dormido tuvo un derrame cerebral. Estuvo en estado de coma por 24 horas en las cuales las enfermeras le dijeron a mi hermana que él no tenía nada más que el 50% de vida y si acaso vivía, viviría como vegetal. En el transcurso de esas horas toda la familia, amigos orábamos en silencio y sin decirnos palabra.
Desde las 9:00 am que lo encontraron, casi sin respiración, en su cama y lo trasladaron al hospital en el cual estuvo hasta la 1.00 am que le encontraron lugar en otro hospital y lo trasladaron, en ese transcurso todos seguíamos orando, cuando llegamos al lugar donde lo habían trasladado iba directo a que lo operaran del cerebro. Cual fue nuestra sorpresa al llegar se encontraba un sacerdote nos dijo si queríamos rezáramos todos juntos por su enfermedad y le dio los santos Oleos.
Un rato después llega la enfermera que lo iba a atender las 24 hs y nos dice que mi sobrino había reaccionado favorablemente al medicamento y que no iba a ver operación del cerebro.
Al pasar las horas fue saliendo del coma y reaccionando de una manera increíble. Tres días después ya le habían quitado todo tipo de aparatos que tenía. Sus pulmones, sus riñones, y su hígado funcionaban a la perfección. Poco a poco empezó a caminar y a mover los brazos ya que
todo esto le había afectado al estar el cerebro inflamado y con la sangre coagulada. En el mismo hospital le dicen que verdaderamente es un milagro que haya salido del coma y reaccionado tan rápidamente.

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