Luchar por el matrimonio por medio de la oración

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Mi caso fue ya hace 9 años, mi esposo y yo teníamos problemas de matrimonio, él tenía una relación con una mujer fuera del hogar y teníamos dos pequeñas niñas una recién nacida y una de 2 años, razón por la cual no podía estar muy pendiente de salir con él, discutíamos mucho, fue cuando conocí la MISERICORDIA DE DIOS.
Orar sin desánimo una y otra vez a LA MISERICORDIA DIVINA pidiéndole que todo fura como al principio con un amor bello y puro, una noche me quedé dormida viendo un comercial y soñé que estaba en mi sala vestida de blanco y que mi esposo se paraba a mi lado también vestido de blanco, pero lo más hermoso fue que llegaba JESUS y se paraba en medio de los dos, desperté muy emocionada, lo asombroso es que estaban pasando el mismo comercial como si el tiempo no pasara.
Ese fue el final de toda mi dolorosa relación matrimonial, hoy tenemos 13 años de casados y él no me ha vuelto a engañar, somos muy felices y nos amamos como si el tiempo no pasara.
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Dios me sanó
Me llamo Consuelo, y deseo compartirles uno de los muchos milagros que he recibido de nuestro Señor Jesús y de la Santísima Virgen MARIA ROSA MISTICA.
Hace 2 años, me realizaron una mamografia de control y en el reporte se sugería una biopsia por haber una densidad en la mama derecha: Fui a a consultar a otros médicos, me tomaron nuevamente otras mamografias y la densidad persistía.
Me prendí en oración a MARIA ROSA MISTICA Y LA SANGRE DE CRISTO. Oré mucho.
Luego el médico indicó esperar un año para realizar una mamografia de control para ver si había cambio. No hubo cambio. Luego dijo esperar seis meses y tampoco hubo cambio, luego esperar un año más para otro control y cuando faltaban unos días para el examen, yo le pedí de corazón a DIOS, que el médico dijera que estaba normal mi mamografia.
Fui nuevamente a mi control y para mi sorpresa el médico dijo exactamente que ha desaparecido completamente la densidad. Está normal.Lo que me causó una gran emoción y mis lágrimas asomaron a mis ojos, estoy segura que es un milagro palpable de la presencia de DIOS y su MADRE SANTISIMA, en nuestras vidas, y de como DIOS escucha nuestras súplicas.
Curación de depresión sicótica
Hace 32 años perdí a mi esposo en un accidente ferroviario. Después del novenario de mi esposo, fui al templo con mi hija y mi hijo, de 2 y 1 año de edad, respectivamente, doblé rodillas ante Jesús Eucaristía, y le pedí ayuda para criarlos, pues yo no tenía trabajo y tampoco había terminado mis estudios.
Tiempo después, enfermé de los nervios, pues no lograba asimilar la muerte de mi esposo, y con demasiada frecuencia era hospitalizada en la sección de psiquiatría, ya que me dio depresión psicótica (según diagnóstico médico), por lo que era sometida a tratamiento por electroshock, e incluso estuve un corto período amnésica (tal vez por evadir la realidad, no lo sé), y no reconocía a mis hijos, lo cual era motivo de sufrimiento para mi madre, quien diariamente doblaba rodillas ante Jesús Sacramentado, elevándole plegarias por mi recuperación.
Así, un día, estando hospitalizada, eran alrededor de las 6 de la tarde, cuando se presentó un hombre alto, vestido con una gabacha color entre blanco y marfil “saldrá usted de este hospital y nunca volverá a ser internada por sus nervios”.
Efectivamente, tres días después me dieron de alta y, han transcurrido más de 28 años, y nunca me he vuelto a enfermar de los nervios.
Recuerdo que cuando el hombre se despidió de mí, le pregunté a las enfermeras su nombre, y estas me indicaron que no había llegado ningún médico al hospital, y que recordara que los médicos pasaban visita, solo en horas de la mañana y nunca por la noche, a menos de que se tratara de una emergencia. Que tal vez todo era producto de mis nervios.
Cuando tres días después salí del hospital, le narré a mi madre lo que me había sucedido, y ella, emocionada y con lágrimas de alegría, me abrazó fuertemente y dijo: “Gracias mi Jesús Sacramentado”.
Tres años después de aquel hecho, me encontré con una enferma que había estado conmigo hospitalizada, y ésta me recordó la entrevista que tiempo atrás tuve con aquel hombre en el hospital, ella también lo había visto, y lo recordaba porque ella le pidió que la examinara y él le respondió que en otra ocasión, pues ese día había llegado solo por mí, por ruegos de mi madre.
Amalia
Curación de fiebre tifoidea
En el año 2000 nació mi hija Michelle en el Distrito federal. Nos fuimos a vivir a casa de mi suegra en Veracruz. El clima no le hacía bien a mi hija sin embargo mi esposo trabajaba ahí.
El sábado de Gloria mi hija se puso grave a causa del clima y del agua que consumíamos. Tenía temperatura y no se la podían quitar. Pasaron varias horas y seguía igual.
Para ir al médico eran dos horas de camino y como era día festivo no había transporte.
Cuando ya tenía convulsiones la encomendé a Dios y a san Pedro de Verona. Le pedí que la compusiera, que era un día de resurrección y que no se la podía llevar.
En tres horas más llegué al médico y le hicieron mil cosas a mi hija. Me dijo el doctor que era un milagro puesto que tenía fiebre tifoidea a causa del agua. Griselda.
Oración pidiendo curación física
Oración por sanación física (Padre Emiliano Tardif)
(Trata de hacer esta oración imaginando a Jesús Resucitado frente a ti, que te ama y te escucha. Di cada frase en forma sentida y pausada).
Señor Jesús, creo que estás vivo y resucitado.
Creo que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar y en cada uno de los que en Ti creemos.
Te alabo y te adoro. Te doy gracias, Señor, por venir hasta mí, como pan vivo bajado del cielo.
Tú eres la plenitud de la vida. Tú eres la resurrección y la vida.
Tú eres, Señor, la salud de los enfermos.
Hoy quiero presentarte todas mis enfermedades porque tú eres el mismo ayer, hoy y siempre y tú mismo me alcanzas hasta donde estoy.
Tú eres el eterno presente y Tú me conoces…
Ahora, Señor, te pido que tengas compasión de mí.
Visítame a través de tu Evangelio para que todos reconozcan que Tú estás vivo en tu Iglesia hoy; y que se renueve mi fe y mi confianza en Ti.
Te lo suplico, Jesús.
Ten compasión de mis sufrimientos físicos, de mis heridas emocionales y de cualquier enfermedad de mi alma.
Ten compasión de mí, Señor.
Bendíceme y haz que vuelva a encontrar la salud.
Que mi fe crezca y me abra a las maravillas de tu amor, para que también sea testigo de tu poder y de tu compasión.
Te lo pido, Jesús, por el poder de tus santas llagas, por tu santa cruz y tu preciosa sangre.
Sáname, Señor. Sana mi cuerpo, sana mi corazón,sana mi alma.
Dame vida y vida en abundancia.
Te lo pido por intercesión de María Santísima, tu madre, la Virgen de los Dolores, la que estaba presente, de pie, cerca de la cruz. La que fue la primera en contemplar tus santas llagas y que nos diste por madre.
Tú nos has revelado que ya has tomado sobre Ti, todas nuestras dolencias y por tus santas llagas hemos sido curados.
Hoy, Señor, te presento en fe todas mis enfermedades y te pido que me sanes completamente.
Te pido por la gloria del Padre del cielo, que también sanes a los enfermos de mi familia y a mis amigos.
Haz que crezcan en la fe, en la esperanza, y que reciban la salud para gloria de tu Nombre.
Para que tu Reino siga extendiéndose más y más en los corazones, a través de los signos y prodigios de tu amor.
Todo esto te lo pido, Jesús, porque tú eres Jesús.
Tú eres el Buen Pastor y todos somos ovejas de tu rebaño.
Estoy tan seguro de tu amor que aún antes de conocer el resultado de mi oración, en fe, te digo: Gracias Jesús, por lo que tú vas a hacer en mí y en cada uno de ellos.
Gracias por las enfermedades que tú estás sanando ahora, gracias por los que tú estás visitando con tu misericordia.
Jesús salva en un accidente
Mi nombre es Rosy y soy mexicana. Yo tuve una experiencia muy hermosa.
Hace más o menos 8 años tuve un gran accidente. Mi pareja y yo íbamos a un casino en las Vegas y tuvimos un accidente muy fuerte. El auto en que íbamos quedó completamente destrozado. El tuvo una pequeña herida en su rodilla pero yo perdí el conocimiento casi por 4 horas y ya los médicos me daban por muerta.
Pero se me apareció nuestro Señor Jesucristo y me tomó la mano diciéndome “tú volverás de nuevo a la vida, tienes que seguir viviendo porque todavía no es tu tiempo” y después, poco a poco, se fue alejando pero en el momento que estuve platicando con nuestro Señor Jesucristo tambien estuve platicando con mis papás, ellos viven pero tenía 7 años de que no los miraba.
Cuando desperté yo no tenía nada, ni heridas. Los médicos no entendían que es lo que había pasado por que supuestamente yo estaba al borde de la muerte. Yo le doy gracias a Dios por haberme mandado a su Hijo y haberme salvado.
Dios contesta la oración
Quiero compartir con todos uds. un milagro, mi hijo más chico vive en Madrid. Nosotros en Argentina, yo enfermé de tristeza. Todos los días le decía: Dios mío me quiero morir, pero un día El me habló y me dijo si ves a tu hijo pronto ¿no diras más eso? Yo le contesté si, sólo quiero volver a ver luego sanaré, y Dios me lo concedió el día 18 de Enero de este año nuestro hijo Ariel, pisó suelo argentino para venir a visitar a su familia, ahora estoy sana y feliz. Mi hijo ya
regresó a España, si bien es cierto que fieron solo 18 días, pero los más hermosos, porque sé que mi hijo es feliz es España y supongo que si Dios lo envió a esa tierra es porque tendrá que cumplir el plan que Dios le tiene reservado en esta vida.
Emanuel es curado de derrame cerebral
En las vacaciones de Julio, a Emanuel, el novio de mi hija, le dio un derrame cerebral con 24 años de edad.
Esa tarde había ido a la iglesia por una celebración especial y cuando regresé a mi casa parecía no haber nadie. Llegué y me esperaba mi hijo menor (19 años) que me dió la triste noticia, sólo esperaba mi regreso.
Nos fuimos en la camioneta rápidamente al Hospital de la U.C., mi hijo me recomienda conducir con calma, que todo estará bien y que mientras me esperaba sólo en la casa había tomado la Biblia para leerla y la página abierta al azar decía que Emanuel significaba Dios con los hombres.
Los Médicos dieron un 5 de posibilidades de vida, y que de resultar cierto sería con secuelas neurológicas. Hicimos una cadena de Oración desde el Norte hasta el Sur de nuestro país, a través de familiares, grupos de oración, religiosas, parroquias, amistades, etc. Los médicos esperaban localizar el coágulo para provocar un ataque de trombosis controlado, pero esto nunca llegó a suceder porque a los doce días mi hija llama y me dice que a Emanuel lo dieron de alta y que no tiene nada.
Han pasado dos años y medio, gracias a Dios y a la Santísima Virgen él está sano, casado con mi hija y esperando su primer hijo. Soy una ferviente devota de la fuerza de la oración y especialmente del Santo Rosario. Doy gracias al cielo por la bendición de la fe que profeso.
María nos lleva a su Hijo Jesús
Yo soy devota de María, en especial bajo la advocación de Ntra. Sra. de la Medalla Milagrosa.
Fui educada en la religión católica pero no soy, ni de lejos, una persona de la que pueda decirse que es muy religiosa y mucho menos fanática.
Sin embargo, las veces que oraba yo no me atrevía a invocar a Jesús.Nunca me pregunté el porqué, ni siquiera era consciente de ello. Simplemente, prefería acudir a María.
Hace pocos meses ingresé a un grupo espiritual durante el cual se suele dedicar tres minutos a imaginar el rostro de Jesús.
Este pequeño ejercicio me resultó muy difícil y hasta enojoso para mí las primeras dos veces.
Sin embargo, la tercera vez logré concentrarme y, para mi sorpresa, en lugar de ese retrato “tan vendido” (un Jesús muy blanco, de ojos azules y con cabello rubio, largo y ondulado) apareció en mi mente un Jesús de piel bastante morena, ojos oscuros y cabello negro relativamente corto. Además no era sólo su rostro. Estaba de cuerpo entero y vestía una especie de “chilaba” color marrón. Yo sentí mucha aprehensión. Pero me atreví a mirarlo a los ojos porque, a pesar de mostrarse muy serio, estaba en una actitud de espera.
En ese momento ví que abría sus brazos como invitándome a un abrazo y ya no dudé más. Me le acerqué, nos abrazamos y sentí la más maravillosa sensación de felicidad, de comprensión y, sobre todo, de amor.
No sé porqué, pero de inmediato “supe” que era Jesús y que habían desaparecido todos los temores que me impedían comunicarme con Dios directamente.
En cuanto salimos de la reunión, le comenté lo anterior a la persona que me había invitado a ese grupo y le dije que pensaba seguir asistiendo por esos minutos de meditación exclusivamente.
A ella le llamó la atención porque me conoce muy bien y porque había visto que yo no era capaz ni de tener a la vista un crucifijo.Para mí una cruz sigue siendo el equivalente de una silla eléctrica, de una guillotina, de una inyección letal… En fin, de los distintos medios de ejecución de un reo que habrían podido corresponderle a Jesús si hubiera venido a la Tierra en épocas
posteriores. En tal caso, ¿llevaríamos una silla eléctrica colgada del cuello?
Por eso, a raíz del primer día en que ese ejercicio hizo consciente mi aprehensión hacia Jesús, yo reemplacé todos los crucifijos que había en casa por la réplica de un ícono bizantino y aún así lo puse detrás de una puerta donde casi no se veía.
Cabe acotar que la imagen que “apareció” en mi mente ese tercer día no se asemeja tampoco a la imagen de ese Jesús bizantino.
Ese mismo día por la noche, cuando cerré los ojos para intentar conciliar el sueño (padezco de insomnio crónico), lo primero que “vi” fue el rostro de Jesús, ese que nunca antes había visto ni imaginado.
Estaba re-creando la experiencia cuando, de un momento a otro y por unos pocos segundos, se “entrometió” mi Madre María, en la advocación de Ntra. Sra. de la Medalla Milagrosa.
Yo desvié mi atención hacia ella y vi en su rostro la expresión de una gran dulzura y como de “deber cumplido”.
También me llamó la atención el color de los rayos que me ofrecía en sus manos. No era el color del oro normal ni el que utilizan para las imágenes religiosas. Era un color de oro extraordinario; nunca antes ni después visto por mí.
Me quedé observando y pensando precisamente en lo raro de ese color dorado, cuando sus rayos se iluminaron de repente con una luz tan intensa y absolutamente blanca que resulta difícil describir. Duró solo un segundo e intenté retener su imagen pero mi Madre María desapareció. No he vuelto a “verla”.
Yo soy una persona muy racional y bastante escéptica en relación con este tipo de fenómenos.
No tengo explicaciones válidas: yo no estaba en ese estado de semivigilia en el que los sueños se confunden con la realidad; no padezco de ningún tipo de alucinaciones ni delirios místicos; ese día ni siquiera había pensado en María…
No puedo explicarlo. Solo sé que sucedió, que fue real y que María no sólo me reconcilió con Jesús sino que, además, vino a decírmelo.
Todavía sigo recurriendo a Ella en primera instancia pero ya no temo hablar con Él.
Dios sanó de una pulmonía
Martha nos testimonia:
Yo vivo en Canadá, estoy casada con un canadiense y tengo una niña de seis años que se llama Marie Soleil.
En el mes de abril caí enferma con una pulmonía muy severa acompañada de una bacteria. Cuando entré al hospital, el doctor le dijo a mi esposo que tenía un 30 a 40 % de vivir.
Mi hermana menor tuvo que venir desde Costa Rica a ocuparse de mí y de mi hija.
Estuve al filo de la muerte, me dieron los Santos Oleos dos sacerdotes.
Mi madre y toda mi familia oraron por mí desde tan lejos, y el Señor Jesucristo y la Virgen María me salvaron de la muerte. El tiene un propósito para mí y yo, ahora, tengo otra perspectiva de la vida.
Estando en el hospital vi junto a mi cama un ángel.
Cuando se ora con confianza, amor y esperanza de recibir lo que se pide, se recibe. Dios nunca nos abandonará y siempre nos nos ayudará.


