Curado de cáncer de vejiga

Divino Niño Jesus
Mary nos testimonia:
Un cuñado mío me pidió que le acompañara al médico por los resultados de una tomografia, y la noticia fue cáncer a la vejiga y al parecer ya estaba avanzado. El no entendía razones, pues tiene dos hijas pequeñas y es muy mayor.
Fue en ese instante que llegamos a mi casa y le regalé el librito de la novena del Divino Niño Jesus y le enseñé como debía orar con mucha fe.
Los resultados no demoraron en verse. Le hablé a su esposa y juntos hicieron la novena. Empezó a confiar más y más. Al cabo de unos meses los médicos se sorprendieron que el terrible cáncer no existía más, es más, parecería que nunca lo tuvo.
Luego mi cuñada se embarazó y nació un bebé que se llama Jesús.
Devociones |Divino Niño Jesus
Curación de lesbianismo
Quisiera compartir un milagro que ocurrió en mi vida a través de María, la Reina de la Paz, si de algo le sirve a alguien o tan sólo da un poco de esperanza, entonces estaré feliz. Fui lesbiana toda mi vida, hasta los 19 años, yo creo que uno no nace así, pero sí es una conducta condicionada, yo probé esta forma de ser de pequeña y me gustó a tal grado que ya no pensaba que podía vivir sin ser así. Comprendo a los homosexuales, pues yo fui una de ellos, es un sentimiento que, aunque uno no lo quiera, es más fuerte de lo que se puedan imaginar. Un día, me invitaron a un retiro que se llamaba “Convivencia con María” , no sabía ni de que se trataba, pero igual fui, en ese retiro nos hablaron de María y de los mensajes que dejaba al mundo en Medjugorje, en un momento de oración (que no me gustaba, yo sólo quería salir corriendo)….
Cuando hoy me preguntan por qué creo en Dios, la respuesta es simple: Yo lo he visto hacer milagros. Y también puede hacerlos en la vida de ustedes. Ana
Curación de depresión sicótica
Hace 32 años perdí a mi esposo en un accidente ferroviario. Después del novenario de mi esposo, fui al templo con mi hija y mi hijo, de 2 y 1 año de edad, respectivamente, doblé rodillas ante Jesús Eucaristía, y le pedí ayuda para criarlos, pues yo no tenía trabajo y tampoco había terminado mis estudios.
Tiempo después, enfermé de los nervios, pues no lograba asimilar la muerte de mi esposo, y con demasiada frecuencia era hospitalizada en la sección de psiquiatría, ya que me dio depresión psicótica (según diagnóstico médico), por lo que era sometida a tratamiento por electroshock, e incluso estuve un corto período amnésica (tal vez por evadir la realidad, no lo sé), y no reconocía a mis hijos, lo cual era motivo de sufrimiento para mi madre, quien diariamente doblaba rodillas ante Jesús Sacramentado, elevándole plegarias por mi recuperación.
Así, un día, estando hospitalizada, eran alrededor de las 6 de la tarde, cuando se presentó un hombre alto, vestido con una gabacha color entre blanco y marfil “saldrá usted de este hospital y nunca volverá a ser internada por sus nervios”.
Efectivamente, tres días después me dieron de alta y, han transcurrido más de 28 años, y nunca me he vuelto a enfermar de los nervios.
Recuerdo que cuando el hombre se despidió de mí, le pregunté a las enfermeras su nombre, y estas me indicaron que no había llegado ningún médico al hospital, y que recordara que los médicos pasaban visita, solo en horas de la mañana y nunca por la noche, a menos de que se tratara de una emergencia. Que tal vez todo era producto de mis nervios.
Cuando tres días después salí del hospital, le narré a mi madre lo que me había sucedido, y ella, emocionada y con lágrimas de alegría, me abrazó fuertemente y dijo: “Gracias mi Jesús Sacramentado”.
Tres años después de aquel hecho, me encontré con una enferma que había estado conmigo hospitalizada, y ésta me recordó la entrevista que tiempo atrás tuve con aquel hombre en el hospital, ella también lo había visto, y lo recordaba porque ella le pidió que la examinara y él le respondió que en otra ocasión, pues ese día había llegado solo por mí, por ruegos de mi madre.
Amalia


