Milagro de Enfermedad de los nervios
Quiero compartir este testimonio para Gloria de Dios.
En mi familia uno de mis tíos enfermó de los nervios y lo internamos en un centro para enfermos mentales ya que perdió la razón.
Después de aquella pesadilla para toda la familia, enfermaron 3 tíos más y por último yo, todos recibieron medicamentos y se ponían muy mal, temblorosos y su estado de ánimo era depresivo.
Cuando yo enfermé me lo callé ya que no quería dar más preocupaciones a mi familia y así quizás pasé 6 años, a veces más a veces menos hasta que un día ya no pude más y llorando caí de rodillas y extendÍ mis brazos en Cruz y mirando al cielo le dije a Dios “Dios mío porque me has abandonado” e invoqué también a la Virgen María y le prometí que si me ayudaba e intercedía a Dios por mi yo le rezaría toda la vida el rosario.
A los 3 días desapareció aquello.
Dios me sanó.
“NO ESTAMOS SOLOS”
(FUente: www.sagradoweb.com)
Curación interior Oracion
Señor Jesús, tu has venido a curar los corazones heridos y atribulados,
te ruego que cures los traumas que provocan turbaciones en mi corazón;
te ruego, en especial que cures aquellos que son causa de pecado.
Te pido que entres en mi vida, que me cures de los traumas psíquicos
que me han afectado en tierna edad y de aquellas heridas que me los han provocado
a lo largo de toda la vida.
Señor Jesús, tú conoces mis problemas,
los pongo todos en tu corazón de Buen Pastor.
Te ruego, en virtud de aquella gran llaga abierta en tu corazón,
que cures las pequeñas heridas que hay en el mío.
Cura las heridas de mis recuerdos,
a fin de que nada de cuanto me ha acaecido me haga permanecer en el dolor,
en la angustia, en la preocupación.
Cura, Señor, todas esas heridas íntimas que son causa de enfermedades físicas.
Yo te ofrezco mi corazón, acéptalo, Señor,
purifícalo y dame los sentimientos de tu Corazón divino.
Ayúdame a ser humilde y benigno.
Concédeme, Señor,
la curación del dolor que me oprime por la muerte de las personas queridas.
Haz que pueda recuperar la paz y la alegría por la certeza de que tú eres la Resurrección y la Vida.
Hazme testigo auténtico de tu Resurrección,
de tu victoria sobre el pecado y la muerte, de tu presencia Viviente entre nosotros.
¡Amén!

